lunes, 23 de julio de 2012
domingo, 22 de julio de 2012
¡AH, PUEBLO PA' BOBO!
sábado, 7 de julio de 2012
I, PET GOAT II - Comentarios
miércoles, 13 de julio de 2011
EL CASO DAMIAN HIRST
T
En esta oportunidad, emitir una opinión acerca de Damian Hirst implica, en base a lo anteriormente dicho, conocer no sólo las creaciones de tal artista, sino conocer también cuáles fueron sus motivos más íntimos a lo largo de su vida que lo llevaron a la posición en la que está.
Bien conocida es la trayectoria rebelde de Hirst a lo largo de su existencia. Él mismo confiesa haber sido inmanejable en su juventud, y sólo haber destacado en las materias artísticas durante su estadía académica en el colegio. Extravagancia e irreverencia parecen ser las palabras que definen su carácter desde siempre, aunque es a los 43 años cuando un suceso le impactó enormemente.
En efecto, a esa edad muere uno de sus amigos más íntimos, Joe Strummer, lo cual afecta tanto a Hirst que éste revela “sentirse mortal por primera vez”. Es a partir de acá en donde se puede entender cómo la irreverencia natural de Hirst y cómo la muerte se funden en un solo concepto en cada una de sus obras.
Difícil es definir el buen gusto, por cuanto es también muy complicado establecer un consenso para clasificar lo que es arte y lo que no. Sin embargo, el que exista el acuño “buen gusto” implica que a pesar de todo atisbo por esquematizarlo, el arte, el bueno, está ahí. Pudiera decirse que más que racionalizarlo y decidir si es bueno o no, es algo que se debe sentir.
Y es que la naturaleza de alguna manera nos lo muestra con sutiles ejemplos. Lo valioso del oro y la belleza de las piedras preciosas radica, evidentemente, en su naturaleza hermosa y en sus propiedades imperecederas o estéticas. Y para que el oro y los diamantes alcancen tales características es menester que un proceso bastante largo y hasta exquisito ocurra con ellos. De ahí que, justamente, por lo riguroso y exquisito de estos procesos, el oro y las piedras preciosas suelen ser escasos en la naturaleza, o por lo menos de difícil acceso. El corolario que desea extraerse de esto es que lo bueno, lo excelso, lo refinando, lo realmente bello o lo sublime deben su escasez y su difícil acceso por su propia naturaleza.
Sin embargo, en muchas ocasiones, referente a esto, ocurre una inversión de las causas y los efectos. A veces se piensa que siendo exclusivo, elitesco, escaso o raro es sinónimo automático de ser sublime, excelso o bello. Grosso error considerando que, por ejemplo, los defectos congénitos suelen ser escasos en la población, pero no por ello son bellos. Esnobismo, en resumidas cuentas.

En este orden de ideas, ser surrealista, o más aún, alcanzar la belleza del arte en el mundo surrealista, siempre ha sido característicamente un acto que se revela contra el sistema. Ahora bien, ¿es todo acto surrealista, por el simple hecho de ser rebelde, escaso o raro, un sinónimo de buen arte, o incluso de arte? La respuesta pareciera ser negativa.
Romper la regla establecida o enfrentar a la moral vigente es la consecuencia natural de ser extraño, raro o difícil de encontrar, más no es la causa. Si el artista deja fluir su emocionalidad, su creatividad, su técnica y su concepto en su obra, poco tiene que ver él con la norma establecida o con los cánones, si su tendencia es surrealista. Es más, poco le debe importar si su arte calza dentro del surrealismo o no. Él simplemente es y su obra simplemente es, quedando para el mundo la tarea de la clasificación.
Damian Hirst, incluyendo a otros artistas de vertiente surrealista, no pareciera ser sincero del todo con lo que persigue en su arte. Muchas veces ha sido catalogado de premeditar polémica con sus trabajos, buscando siempre llamar la atención, o estar decididamente en contra de los cánones establecidos con cada obra que realiza. Más allá de criticarle el hecho de que en varios de sus trabajos no participa directamente, o sencillamente busca altas sumas de dinero sin ninguna otra finalidad, Hirst se delata a sí mismo cuando el éxito de lo que realiza depende en demasía del qué dirán. ¿Hubieran tenido sus trabajos de animales en formol el mismo éxito de no ser por la sensibilidad que la gente tiene por los animales? O en otras palabras, ¿Hirst tendría el éxito que tiene de no ser tan inmoral o tan polémico para las masas?
Es aquí donde es menester detenerse y reflexionar si el éxito de dicho personaje radica en su ataque directo a la convención o si descansa en la genialidad intrínseca de sus trabajos. A pesar de que no existe un acuerdo limitante acerca de lo que es arte o no, se reitera que sí existe una sensibilidad por el buen gusto que sólo se adquiere con la inmersión paulatina y natural en el universo artístico. Por ello, personajes que llevan años en este oficio pueden prescindir de una teoría o de una visión esquemática acerca de lo que es arte o buen gusto, en vista de que su estancia en el área les ha proveído un despertar en sus sentidos. Una de estas personas es el reconocido Mario Vargas Llosa, que en su momento, valiéndose justamente de su dilatada trayectoria y experiencia, se permitió criticar duramente a Damian Hirst.
Vargas Llosa afirmaba que no existe mucha diferencia entre, por ejemplo, la calavera de Hirst y las calaveras de mazapán de México. ¿Cómo se diferencia la pillería del talento?Su punto de partida es que Hirst busca descaradamente enriquecerse, aplicando la fórmula burda de crear polémica en sus trabajos para conseguir ser denominado luego como surrealista o vanguardista. Y por lo menos sería lógico seguir el razonamiento de Vargas Llosa cuando está en evidencia que el mismo Hirst interviene clandestinamente en las subastas de sus obras, se salta el protocolo establecido de los museos, y se convierte así en el artista vivo mejor pagado.
¿Hay genialidad artística implícita en el hecho de ignorar el protocolo de los museos e ir a la subasta directamente? Es posible. Aunque tal vez sería más “genuinamente surrealista” sugerir oníricamente, si es el gusto, los motivos; o quizás no viciar dicho acto de vanguardismo con dinero de por medio. ¿Por qué no subastarlo al que ofrezca menos dinero, por ejemplo? Eso sí sería realmente interesante, vanguardista e irreverente.
Retomando la biografía de este artista, el mismo ha reconocido que se está alejando del camino de los excesos y que paulatinamente retoma el sendero hacia el cristianismo. Esto es de vital importancia, porque ante la posibilidad de un Hirst más moral existe inquietud acerca del vuelco que podrían dar sus obras, e incluso su concepto central de “Historia Natural”, en donde la muerte de animales ha tenido gran protagonismo.
¿Será entonces que el nuevo Damian Hirst, en caso de volverse más apegado a la moralidad cristiana, reconfigurará la línea de sus obras alejándolas de las polémicas o de la búsqueda inmediata de dinero?
Independientemente de lo que ocurrirá, Damian Hirst ya ha dado mucho de qué hablar en el mundo del arte. Quedará entonces para aquellos verdaderos capacitados en el tema juzgar si Hirst es un vanguardista del surrealismo o es más bien un verdadero genio de los negocios. Que sea esta entonces una lección vívida para comenzar a reflexionar si el arte debe ser definido solamente bajo el criterio de las sensaciones o si debería tener, por lo menos a grandes rasgos, una normativa para establecer la diferencia entre, como diría Vargas Llosa, “la pillería y el talento”.
Cordiales saludos.martes, 12 de abril de 2011
VENEZOLANOS: LOS MAESTROS DEL DADÁ

Como reacción natural a la perspectiva positivista radical que pululaba en la Europa de hace varios años, más o menos en esa brecha temporal que académicamente divide a los siglos XIX y XX, el movimiento dadaísta nació en Suiza, oponiéndose altivamente en contra de la retícula de la razón y de las pretensiones artísticas de los adinerados.
Se caracterizaba por ser una rebeldía radical en contra de todo lo establecido y planificado en las artes. De hecho, los primeros dadaístas eran tan puristas que convertían sus ideas en un modus vivendi, sublimándose ellos mismos con el caos y azar de la naturaleza, con los impulsos, con lo inconciente, con todo lo concerniente a la expresión espontánea y sin finalidad. Ser dadaísta era ser irracional, libre, sensible y opuesto a toda intención de control.
Este movimiento reaccionario fue el origen de lo que ahora conocemos como surrealismo, y en todas las variantes de surrealismo existe la esencia del dadá. Estas ideas europeas luego fueron importadas a los Estados Unidos, y ahí también florecieron durante todo el siglo XX. ¿Pero qué ocurre con Latinoamérica?
Pues, permítaseme postular una teoría con la cual intento demostrar que los latinoamericanos, y muy especialmente los venezolanos, somos dadaístas por naturaleza, y que Venezuela no es más que una gigantesca propuesta artística incomprendida. Los venezolanos son en realidad, así lo aseguro, los artistas más grandes que la humanidad haya conocido.
Hay una diferencia muy grande, en cuanto a esencia genuina de las cosas se refiere, a ser naturalmente algo y a ser reaccionariamente algo. Por ejemplo, uno muy bien pudiera ser una persona religiosa como consecuencia de una expresión propia o de una tendencia natural a las creencias de cuestiones místicas. Por otro lado, también se pudiera ser una persona religiosa pero como reacción violenta, como negación, ante la cruda realidad del mundo. En el primer caso, la religiosidad emana de lo interno hacia fuera, y en el segundo, lo contrario.
Análogamente, hay dos tipos de dadaístas: los que nacen y los construidos. Los dadaístas europeos se convirtieron en tales como reacción al positivismo. Como en el caso del religioso que reacciona en contra de la frialdad del mundo, el dadaísta de los albores del siglo XX establece una afrenta artística en contra del exacerbamiento racional: esto es un dadaísta construido. Pero más poderoso, por cuanto más natural es, es el dadaísta nato. Este último no necesita de referencias externas, sino que sigue su propio instinto. Ni siquiera sabe que es un dadaísta: simplemente hace lo que quiere. Los venezolanos estamos todos en esta categoría de dadaísmo.
El caldo de cultivo filogenético para ser un dadaísta nato se consigue al mezclar en un único territorio a indios, negros y blancos españoles, preferiblemente incultos, esclavos y pillos aventureros, describiendo de forma respectiva. Por supuesto, en dado caso de que no sea evidente, lo que se persigue con esa mezcla genética y sociocultural es que no haya un sentido de identidad social definido, en el que sean solo algunos pocos románticos los que se atrevan a hablar de un “nosotros” como venezolanos. Y más que mezcla, lo que se busca es síntesis y sincretismo. Esto es muy importante, porque de otra forma no se podría obtener a futuro, por ejemplo, ese excelente acto surrealista que es el culto a la Corte Malandra de María Lionza.
El territorio de cultivo para los futuros artistas tampoco ha de ser desdeñado. En contraste con una inclemente tundra, o con la disciplina natural que imponen cuatro estaciones al año en la conducta humana de generaciones, o con la escasez de recursos de un campo de dunas, lo mejor será colocar a nuestras variopintas castas en un clima tropical y benévolo. Sí, en esa clase de tierras en donde hasta un escupitajo al suelo es suficiente para que brote un árbol de frutas. Con el tiempo, nuestros proto-artistas, entremezclándose y a la vez rechazándose unos con otros, no crecerán con la dificultad que entrañan los climas rígidos o las tierras poco fecundas. Todo lo contrario. Lo más sensato será el reposar, dejar que el ganado se multiplique por sí solo y que el viento se encargue de los sembradíos. Y si el territorio tiene petróleo y minerales para explotar, mejor.
Muy bien, dada estas condiciones, en no muchas generaciones tendremos al dadaísta puro, de cepa, refinado en las más sublimes aptitudes del no refinamiento; programado por naturaleza misma a ser tan libre como el más tozudo de los caballos briosos. Horizonte corto, risa fácil, análisis tímido, cadencia pegajosa, inquietudes nimias, disciplina inexistente, carisma notorio, creativo maestro de los subterfugios y del aprovechamiento propio sin conciencia. Así es como debe ser.
¿Y qué es lo que ocurre cuando casi 30 millones de personas son dadaístas natos? Pues, que por flujo natural de los eventos, sin que nadie lo haya planificado así, el territorio venezolano en donde viven resulta ser una obra dadá respirante, mutable, que vive y se retroalimenta. Sí, así es: Venezuela es la obra maestra del dadaísmo, es la exponente suprema del surrealismo y por si fuera poco, de la expresión kitsch y naïve.
En ninguna otra obra de arte de la que se sepa en toda la historia y prehistoria del humano, en ninguna, se ha llegado a tal grado de magisterio en la expresión de una propuesta artística. Desafiando toda categorización tradicional basada en pintura, escultura, literatura…, en fin, desafiando a todo medio de expresión artística, el país mismo es la obra. Venezuela es una obra de arte kitsch, naïve y surrealista.Sus academias educan para realidades lejanas de países desarrollados, sus egresados salen con conocimientos inútiles para la praxis inmediata; los policías son más temidos que los maleantes, los maleantes son objeto de culto religioso, en combinación con próceres patrios, vírgenes católicas e indias desnudas que cabalgan dantas. Los motorizados son anárquicos enjambres de abejas de las calles de la ciudad, se invierten 4 horas como mínimo en el tráfico diario, en edificios se hace fila para esperar un ascensor que tarda más de 20 minutos en subir y bajar, si es que hay ascensor.
Los transportes públicos son los regentes móviles de música estruendosa y kitsch, mientras que pedigüeños variados (incluso los hay de los que amenazan a los pasajeros diciendo ser ex-penitenciarios) solicitan cualquier cantidad de dinero a cambio de sus anodinos servicios. También simplemente pueden robar. El transporte subterráneo generalmente colapsado por el hacinamiento, sin que eso justifique trato especial ni mantenimiento de sus sistemas, los doctores ganan menos que los quiosqueros, los panaderos ganan más que los ingenieros, los ayudantes docentes ganan más que los profesores, unos zapatos valen más que una vida. Morirse es un lujo extremadamente costoso y engorroso, económica y burocráticamente hablando. Morirse es lo más fácil que puede suceder un fin de semana.
Se desdeña a los que saben, se desprecia a los de abajo, se resiente de los de arriba. Diputados apenas post púberes, cónsules camioneros, presidentes militares, socialismos en el siglo XXI, marxismos bolivarianos, cristianismos marxistas, socialistas millonarios, golpistas satanizando golpes de estado. Legislaciones fundadas en la artificialidad y en idealismos innaturales y anacrónicos, presidentes del congreso ebrios, Sábado Sensacional, entes burocráticos que jamás dan respuestas, pueblo acostumbrado a ser maltratado a todo nivel. País de recursos que importa casi todos sus insumos, escalinatas infinitas para llegar a un habitáculo desnudo y sin friso, presos que gobiernan las cárceles al punto de salir y entrar a ellas a placer, catolicismo hipócrita, oscurantismo religioso a granel, ocho horas mínimas de trabajo, canasta alimentaria superior al mínimo sueldo legislado, Joselo, adolescentes con bigotes decolorados y maestros del mal gusto.
Los discursos políticos son convocatorias de argumentos ad hominem, y la gente aplaude no por contenido, sino por la forma o por la palabrería naïve con mejor acabado. Hay orgullo por los que son altos jerarcas sin haber estudiado nunca, hay admiración por el que tiene dinero con el menor esfuerzo. Una vivienda se podría cancelar en un par de siglos a base de un sueldo común, los automóviles antiguos valen más que los nuevos, Jesucristo posa en murales con una ametralladora en la mano, personajes de Looney Tunes decoran postales y en retratos que se autoafirman originales, además de que en ocasiones advierten acerca de las desventajas de la envidia. Todo lo propio es constantemente vigilado, y si se puede, enrejado o susceptible de cerrojos.
Se podría continuar, enumerando cada manifestación artística, cada rebeldía dadá, cada muro levantado en contra de la razón rigidizadora y fría, pero sería fútil. Ya el punto parece estar demostrado, y solo lo hago esquemáticamente formal a través de la siguiente interrogante: ¿Es que todo esto acaso es obra de la casualidad? ¿No es sensato pensar que existe una multitudinaria conspiración, enmarcada en una gigantesca propuesta de arte, detrás de todo esto?
¿De qué otra forma, pues, podría explicarse que una sociedad entera juegue al Cadáver Exquisito en todas sus estructuras? Venezuela funge como una gigantesca academia de parkour, como un Gato Andaluz que late por sí mismo. Su gente hace un Pollock cuando realiza las diligencias del día a día, la práctica laboral evoca a Magritte. El trato entre cada ciudadano es cuasi caricaturesco, tanto, que los caricaturistas no deben imaginar mucho para plasmar sus ideas. Se podría pensar incluso que nada de lo dicho es arte, pero precisamente eso es lo que le han despotricado a surrealistas afamados como Damian Hirst…
Sí, ésta es mi teoría. Hemos sido unos incomprendidos, unos David Firth convertidos en ciudadanos; cada uno con su comportamiento sublimado al arte, y todos haciendo, rehaciendo y retroalimentando a la pieza artística más sublime jamás concebida en el mundo dadaísta. Cualquiera que intente participar en ella tendrá que deshacerse de las razones, de las planificaciones y de lo escrito. Negarse a ello y convivir entre tantos artistas podría repercutir en altos sacrificios: lo mejor será dejarse llevar, entender este concepto y dejar de refunfuñar. Por lo menos así me lo he inventado, para encontrar simpatía en vivir aquí.

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martes, 23 de noviembre de 2010
ARMED WITH WINGS TRILOGY
Armed With Wings nos remonta o rememora de alguna manera a las antiguas leyendas chinas, en donde los guerreros combinaban la magia y la técnica, en conjugación con los poderes inmanentes de la madre naturaleza. Todo ello, además, enmarcado en la sempiterna lucha del bien y el mal, y de la necesidad y equilibrio de esta dualidad para que el universo mantenga su contínuo latir; muy propio de las doctrinas de Lao Tsé.
El genial trabajo de Sun se divide, como se ha mencionado, en tres partes; a saber en:

La animación es bastante fluida (me atrevería a especular que la velocidad de los fotogramas está alrededor de los 30 fps), y el movimiento de los personajes está exquisitamente logrado. Quizás fue esto lo que me atrapó desde el principio. El diseño de las escenas es minimalista, cumpliendo estrictamente con su función, sin fines decorativos. De manera evidente, el esfuerzo se lo lleva la ilustración de los paisajes, la animación de los personajes y la programación, que de seguro no fue nada trivial.
Armed With Wings 1

Ciertamente, dependiendo de la trama, el blanco y negro en ocasiones se transfigura en un esquema bicolor, dependiendo del nivel. Este efecto queda muy bien logrado, y confieso que fue la musa en la que me basé para realizar las escenas de VECTOR, un videojuego didáctico.
Los papeles se han intercambiado: ahora el el protagonista de la historia es el enemigo principal del primer juego, lo cual le da un retorno interesante a la trama original. El juego es muy entretenido, aunque ya no se cuenta con el águila compañera. Los movimientos son más variados en esta oportunidad, y cada uno está muy bien animado, sin acartonamiento visible, sinónimo de un excelente trabajo de la técnica del frame per frame. La fotografía, por otro lado, y tal y como en el primer Armed With Wings, juega un papel clave, pues siempre se mantiene enmarcado lo más importante de la escena, a través de un zoom dinámico y automático.

Los cinemas display son asombrosos e inteligentemente diseñados, como las veces anteriores. En esta oportunidad el claroscuro es la técnica preferida en ellos, sin incluir otros colores como en la ocasión anterior.
La novedad de este último Armed With Wings, aparte de la trama, es que el personaje incrementa sus habilidades a medida que vence a los enemigos. La acumulación de puntos para canjearlos por nuevas y mejores técnicas es un antiguo artificio en el mundo de los videojuegos, pero siempre ha sido muy eficaz para aumentar aquello que los entenidos denominan "replay value", que consiste en conseguir que el usuario juegue varias veces el juego entero. Adicional a esto, ahora hay contenido extra que puede ser desbloqueado a medida que se va jugando y accediendo a lugares secretos (como el soundtrack y la posibilidad de ver los cinemas display): como también está (como en las veces anteriores) la posibilidad de una modalidad tipo Survival adicional a la línea principal del juego.

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miércoles, 10 de febrero de 2010
Animación 2D
"Ceci n est pas un président"
"Chávez es el pueblo"
"El Caso Damian Hirst"
"¡Ah, pueblo pa' bobo!"
Animación:
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"Megaman vs. Zero / Santa's on vacation / Vete a la Versh 12"
"The Kangoo Band"
"Flash en Blogger"
"Che (part 4)/ The Pigpen / ChristMASS Inc."
"Calustrophobia/ The Proper Way / Harry The Arlequin Baby"
"Snowmen/ The Ballad of Cripple Kane / Darkar ataca de nuevo"
"Niña gritona / Mammoth / Navidad con Sangre"
"Animación de bajo presupuesto / The Love I'm Searching 4 / Nerd Issues"
"A Gift to the Face / Comme un Poisson / A Newgrounds Christmas"
"Bitey / Elfo trisexual / Xiao Xiao old school"



















